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10

Oct

Identificar el riesgo en lugar del fracaso

Aprender a leer es uno de los aprendizajes más importantes de un niño. Un lector competente tiene más probabilidades de tener un buen rendimiento escolar, de terminar su escolaridad y/o de realizar estudios superiores. Generalmente, la mayoría de los niños aprenden a leer sin ningún problema pero hay un grupo de niños que pueden tener serias dificultades. Las consecuencias de una dificultad de aprendizaje en la lectura son poco alentadoras, no solamente porque puede impactar el rendimiento escolar del niño, impedirle una buena comprensión lectora y/o limitar el crecimiento de su vocabulario; sino también porque puede tener consecuencias secundarias, como afectar  su autoestima o producirle ansiedad.

Muchos niños con dislexia son diagnosticados después de haber demostrado que tienen serias dificultades para leer, y por lo general suele ocurrir cuando el niño está cursando segundo o tercer curso de primaria (en algunos casos, incluso más tarde ).  En este sentido, a través de un modelo de identificación temprana se podría eliminar el modelo de “espera al fracaso”.  J. Torgesen ya señalaba que “la mejor solución al fracaso en la lectura es a través de una identificación e intervención temprana

La identificación temprana es crucial

Margaret Snowling refiere que el objetivo de una identificación temprana es principalmente detectar niños en riesgo de desarrollar dificultades de aprendizaje en la lectura. Hablamos de riesgo, no de diagnóstico.

¿Qué tan efectivos son los procedimientos de identificación temprana de niños en riesgo?

El proceso de cribado parece que no es tan sencillo, puesto que diferentes  factores de riesgo y de protección interactúan durante el aprendizaje de la lectura. J. Torgesen señala que es probable que en este proceso de cribado nos encontremos con dos tipos de errores: los falsos positivos (niños que llegan a ser buenos lectores, pero que fueron identificados como niños en riesgo). La proporción de este error podría estar entre el 20 y el 60 %. Esto es, que casi el 50% de niños identificados como niños en riesgo en infantil no tienen dificultades de acceso a la lectura en primero de primaria. Y, por otro lado, los falsos negativos: niños que no han sido identificados como niños en riesgo, pero que posteriormente en primer curso de primaria presentan dificultades en la lectura. La proporción de este error está entre el 10 y 50%, con un promedio aproximado del 22%. Esto quiere decir, que alrededor de un 22% de niños que tendrán dificultades lectoras no son identificados tempranamente. Es probable entonces que la detección temprana pueda conducir a la sobreidentificación de los niños en riesgo pero esto no tendría que ser motivo para que el niño espere un diagnóstico de dislexia o espere el fracaso para recién recibir una intervención.

¿Qué criterios tendríamos que considerar para aplicar un screening o para realizar un proceso de cribado?

Nadine Gaab sugiere tener en cuenta los siguientes criterios:

  • Corta: una batería de detección no debe durar más de 30 minutos. El objetivo es identificar a los niños en riesgo en dominios clave y no diagnosticar o evaluar exhaustivamente las fortalezas y debilidades específicas.
  • Completa: aunque breve, una batería de detección debe incluir todos los dominios clave, incluida la conciencia fonológica, el conocimiento de las letras, denominación rápida, vocabulario, comprensión oral e historia familiar.
  • Temprana: la evaluación debe implementarse en infantil.
  • Dar lugar a protocolos adecuados de intervención: la intervención tendría que puntar a promover los déficit encontrados en el proceso de screening. El objetivo no es referir a los niños en riesgo a una intervención o terapia . especial, sino abordar sus déficits específicos dentro del  aula.
  • Adecuada para el desarrollo: los componentes de la evaluación deben ser apropiados para el desarrollo para el rango de edad objetivo.

    En español, contamos con protocolos para la detección temprana que pueden resultar interesantes. Por ejemplo, el Protocolo de detección de detección y prevención de la dislexia para pediatría, el Protocolo Prodislex o el Test para la detección temprana de las dificultades en el aprendizaje de la lectura y la escritura.

¿Cuáles son los síntomas de la dislexia que se pueden observar en infantil?

En un estudio longitudinal, Puolakanaho et al. (2007) analizaron los predictores de la dislexia en niños finlandeses. Evaluaron diferentes habilidades como:  conocimiento de los nombres de las letras, conciencia fonológica, velocidad de denominación, memoria a corto plazo, vocabulario expresivo y repetición de pseudopalabras. Tras un análisis de regresión encontraron que el riesgo familiar y el conocimiento de los nombres de las letras medidos a los 3 ½ , 4 ½ y 5 ½ fueron predictores significativos de la dislexia en segundo curso de primaria, la conciencia fonológica y la velocidad de denominación a los 4 ½ y 5 ½ respectivamente.

La identificación temprana es la llave de la prevención

¿Cuál es el siguiente paso tras la identificación  de los niños en riesgo ?

El siguiente paso es la toma de decisiones para aplicar un programa intervención. La intervención tendría que ser sistemática, explícita y basada en evidencias. Para ello, podemos seguir el modelo de Respuesta a la Intervención, un modelo que nos permite monitorear el progreso de los niños en diferentes momentos del año y realizar una intervención adecuada.

Dentro de este proceso de cribado y de  intervención, los profesores tienen un rol fundamental. Sería interesante que reciban una formación seria y rigurosa para evitar que sigan existiendo creencias erróneas sobre la dislexia como lo señala el estudio realizado por J. Echegaray y M. Soriano (por ejemplo, relacionarla con problemas de percepción visual o  lateralidad o falta de “madurez”).

Tal como señaló J. Torgesen en su artículo “Catch them before they fail”  hace varios años – pero no por ello deja de ser muy útil – los elementos más críticos de un programa efectivo para la prevención de dificultades en la lectura tendrían que ver con una enseñanza adecuada y de calidad, intensidad y duración adecuada, con los niños adecuados

La identificación temprana de niños en riesgo de presentar dificultades de aprendizaje no es una propuesta nueva pero entonces ¿no tendría que ser  un objetivo primordial en las escuelas infantiles? Intentemos identificar el riesgo en lugar del fracaso.

Fuente: De la evidencia al aula